Minoría olvidada

Mahatma Gandhi dijo una vez “es la salud el bien más preciado; y no el oro o la plata”. Durante años esta frase quedó en el olvido, pero hoy vengo a decirla para que más que nunca reflexionemos sobre ella. La salud es algo fundamental en nuestras vidas y en nuestro día a día, pero que sin embargo no le damos el papel que merece y la importancia que aguarda. Siempre tenemos salud y nunca nos imaginamos sin ella; hasta hoy en día que por desgracia nos ha tocado aventurarnos en una historia de enfermedad, sufrimiento y muertes.

Y es que hoy en día con la aparición del Covid-19 a principios de año, debemos tener en cuenta y valorar de verdad la salud que tenemos y que otros ansían con lo más profundo de su ser. Muchos os estaréis preguntando qué quiero conseguir con esto, y muchos otros estaréis hartos de oír hablar de salud mientras tenemos familiares y amigos que han pasado o están pasando por una enfermedad causada por el coronavirus; pero hoy vengo a hablar de un elemento que aunque no nos demos cuenta nos está salvando la vida y la salud a muchas personas, y es la tan odiada e incómoda mascarilla. 

A principios de la pandemia, las mascarillas más utilizadas comenzaron a ser las quirúrgicas o desechables porque eran las más fabricadas y las más fáciles de adquirir. Aunque no todos hacíamos uso de ellas porque creíamos que esto se trataba de una broma. Pero con el tiempo nos dimos cuenta de lo realmente grave que era el asunto y se implantó como norma la utilización de cualquier tipo de mascarilla. Había pocas existencias en el mercado para la enorme demanda que aparecería, pero rápidamente muchas empresas comenzaron a fabricar más mascarillas y otras diversificaron su línea comercial y empezaron a fabricar mascarillas. Hasta hoy en día que podemos encontrar infinidad de mascarillas, de diferentes colores, tamaños y materiales. 

Sin embargo con el uso de las mascarillas hemos olvidado por completo una minoría a la que le impedimos comunicarse con los demás, simplemente por llevar puestas las mascarillas. Las personas sordomudas que necesitan leer los labios para comunicarse, están hoy en día sufriendo más que nadie las consecuencias de llevar puesta por obligación la mascarilla. Por esta razón la empresa Radar Plastics SL (dedicada a la fabricación de productos por inyección de metal y plástico), ha diversificado su línea de negocio y escuchando las súplicas de Marcos Lechet, el joven sordomudo que recogió firmas para que la gente dejara de utilizar ese tipo de mascarillas, la empresa ha lanzado al mercado unas mascarillas de plástico transparente, que protegen al que las lleva y a los demás tanto o más como las otras mascarillas y que además permiten que la minoría sordomuda pueda leer los labios de la gente y comunicarse con los demás. 

Un detalle maravilloso por parte de la empresa que quiere incluir y dejar de aislar este target que se ha visto últimamente tan desfavorecido. Las mascarillas son absolutamente increíbles a la par que económicas, con una utilización indefinida de veces. Gracias a Radar Plastics conseguiremos que nadie quede excluido en este periodo de pandemia que estamos sufriendo. Así que pronto podremos ser todos los que nos comuniquemos mientras cuidamos nuestra salud, porque como dice un proverbio arabe, “aquel que tenga salud tiene esperanza, y aquel con esperanza lo tiene todo”; y de esta forma lograremos todos unidos salir de esta dura situación.

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