La nueva Ley de protección animal: bienestar para ellos, malestar para unos pocos

El objetivo de este documento no es otro que “alcanzar el máximo nivel de protección de los animales, fundamentalmente de aquellos de compañía y de los que se encuentran bajo la responsabilidad de las personas”. Y para ello, los animales dejarán de ser considerados como cosas o bienes inmuebles y pasarán a ser seres sintientes.

Las prohibiciones de la nueva Ley

  •  Queda prohibido agredirlos o maltratarlos físicamente, además de tratarlos de forma negligente.
  •  Solo pueden sacrificarse cuando haya criterio y control veterinario y teniendo como objetivo evitar el sufriente del animal o por motivos sanitarios, ya sea humanos, animales o medioambientes. También si está motivado por una normativa o de forma científica.
  •  Usarlos en peleas o educarlos para el mismo fin o similares.
  •  Mutilarlos o modificarlos corporalmente, salvo fines terapéuticos o que limiten su capacidad de reproducción.
  •  Abandonarlos, bien sea en espacios cerrados como abiertos.
  •  Utilizarlos para trabajos inadecuados o excesivos, bien sea en duración o en intensidad, respecto a sus características o estado de salud
  •  Usarlos de forma ambulante como reclamo o ejercer la mendicidad valiéndose de ellos.
  •  Emplearlos en espectáculos públicos o actividades publicitarias, turísticas o artísticas en las que se les cause estrés, agobio o sufrimiento. Queda incluido atracciones de feria y el uso especies de fauna silvestre en circos.
  •  Emplearlos como premio, recompensa o promoción.
  •  Darles de alimento cadáveres, vísceras o despojos de animales que no haya pasado los controles sanitarios pertinentes.
  •  El silvestrismo, sobre todo en aves fringílidas.
  •  Usar animales para consumo animal o humano
  •  Usar pinchos, collares, correas o similares, así como diferentes aparatos que le causen daño y sufrimiento.
  •  Poner en libertad o dejar en el medio natural cualquier animal doméstico.
  •  Dejar permanentemente a los animales en espacios como terrazas, balcones, trasteros, sótanos, patios, vehículos, azoteas o similares.
  •  Atar animales a un vehículo a motor en marcha.
  •  Dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante tres días seguidos. En el caso de los perros el plazo máximo es de 24 horas.
  •  Usar cualquier artilugio o mecanismo que dificulte su movilidad, salvo prescripción de un veterinario.
  •  Eliminación de cadáveres de animales de compañía sin haber sido identificados cuando la labor sea obligatoria.
  •  Comercializar animales de compañía en tiendas, así como exhibición al público con fines comerciales.
  •  Cría no autorizada de cualquier animal de compañía.
  •  Realizar cualquier práctica de selección genética que pueda causar problemas graves en la salud del animal.
  •  Usar a los animales como reclamo publicitario, salvo actividades relacionados con ellos mismos, lo cual requerirá de una autorización previa.
  •  Comercialización, donación o entrega en adopción de animales no identificados.

Una de las obligaciones que más malestar ha despertado entre la ciudadanía es que, una vez se apruebe este proyecto, los dueños tendrán que hacer un curso formativo antes de adoptar un perro, aunque aún se desconoce su contenido y su duración. Además, no se venderán animales en tiendas y se deberán castrar a los animales que normalmente vivan en espacios abiertos.

“Son seres que sufren, que tiene miedo, que sienten y nuestro trabajo debe ser protegerlos y cuidarlos como tales”

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¿A dónde van los perros y gatos que llegan a un refugio de animales?

Autor: VICTOR PEIRÓ GALMES

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