Cuando corrijo una actividad puedo poner una nota en unos segundos. El trabajo real de evaluación aparece cuando tengo varias actividades, exámenes, proyectos, porcentajes diferentes y treinta alumnos por grupo.
Durante el curso necesito saber no solamente cuánto ha sacado un alumno en una prueba concreta, sino cómo se combina esa prueba con el resto. En mis asignaturas utilizo diferentes pesos según el trimestre y el tipo de actividad, y esos criterios pueden cambiar entre módulos.
Durante años he utilizado hojas de cálculo para esto. Funcionan muy bien, pero cada curso termino construyendo fórmulas, copiando estructuras y comprobando que cada columna está participando en el cálculo correcto. Cuando hay recuperaciones, actividades opcionales o cambios en los criterios, la hoja empieza a crecer.
Para centralizar ese proceso hice jocarsa | calificaciones.
Puedo definir actividades y evaluaciones, asignar pesos y registrar los resultados. A partir de ahí la aplicación calcula la situación del alumno y mantiene el histórico de lo que se ha evaluado.
Me interesa especialmente separar el dato de la forma en la que finalmente se calcula la nota. Una actividad tiene un resultado, y posteriormente ese resultado puede participar con determinado porcentaje dentro de una evaluación. Si cambio un criterio, prefiero modificar la regla antes que recorrer manualmente todas las notas.
También quiero que el alumno pueda consultar lo que ya está publicado. Cuando entrego una corrección, la nota deja de estar únicamente en mi hoja y pasa a formar parte de la información académica que el alumno debería poder revisar.
Otra ventaja es poder mirar el grupo completo. Viendo las calificaciones juntas aparecen patrones que individualmente no siempre son evidentes. Una actividad con resultados especialmente bajos puede indicar que el contenido necesita otra explicación o que la propia actividad tenía algún problema.
jocarsa | calificaciones no corrige por mí aquello que requiere valoración docente. Lo que hace es conservar los resultados y aplicar de forma consistente las reglas que yo he definido.
Después de muchos años evaluando, prefiero dedicar el tiempo a decidir si un trabajo está bien hecho que a comprobar por cuarta vez si una fórmula de una hoja está apuntando a la columna correcta.