Comida tradicional e influencers de moda ¿Marketing de forma aduecuada?

Si bien se conoce el término marketing como “una actividad humana dirigida a satisfacer necesidades y deseos por medio de un proceso de intercambio” (P. Kotler), mucha gente que desconozca esta rama de estudios podría simplemente decir “vender, vender y vender más”.

Si pensamos en el marketing actualmente, en nuestra cómoda era digital donde podemos obtener casi cualquier cosa a través de las pantallas de nuestros teléfonos móviles, una de las primeras cosas que nos vienen a la cabeza son las redes sociales.

Entre las redes más famosas destacan Facebook, Youtube, Whatsapp, Instagram y la recién llegada Tiktok, a la que la cuarentena ha ayudado a aumentar su contenido y, en consecuencia, su número de usuarios.

Una de estas grandes redes, Instagram, es el nido de la mayoría de los llamados influencers. Éstos se definen como creadores de contenido, mediante el cual consiguen una gran influencia en sus seguidores en cuanto a moda, maquillaje y estilo de vida se refiere. Y no se puede hablar de influencers sin hablar de Chiara Ferragni. Su perfil de instagram cuenta con más de 21 millones de seguidores de todo el mundo tras haber compartido cerca de 13.000 post. Su contenido se basa esencialmente en su línea de ropa, conocida como The Blonde Salad, y su día a día con su marido e hijo.

Ahora bien, ¿qué pasaría si, un día, una marca de pasta italiana le ofreciera una interesante suma de dinero a Chiara por un vídeo?

El resultado es aplastante: 2 millones de euros recaudados sólo en el país italiano, todos donados al hospital Maggiore Parma para aumentar sus recursos ante la pandemia de Coronavirus que está viviendo la mayor parte del mundo actualmente.

Si bien esta acción caritativa ha ayudado enormemente a la imagen de marca de pasta, esta empresa lleva ya un tiempo sin producir anuncios en medios tradicionales como la televisión o la radio. ¿Por qué? Como primer motivo, los anuncios tradicionales requieren más inversión económica que un influencer, ya que al segundo solo tienen que pagarle una cantidad definida de dinero por cada publicación que haga de ellos en sus redes sociales, mientras que al medio tradicional se le suele aplicar una serie de contratos más estrictos de cumplir y con un plazo de tiempo de emisión fijado. El otro gran motivo es el alcance: la gente joven es cada vez más propensa a realizar compras tras haber visto la oferta de forma online (especialmente gracias a los comentarios y reviews de otros compradores anteriores).

Los tiempos cambian, y la forma de anunciarse también. Hasta ahora era común ver anuncios camuflados en fotos de diversas marcas de ropa y joyas. Quizás ya sea hora de que los fabricantes de comida se anuncien también de un modo diferente.

Laura Bodi Soler

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