CIBER SEGURIDAD Y BIG DATA

Santiago Ripoll

El Big Data cambiará por completo los procesos y estrategias de producción, comercialización, distribución y logística, etc. Las oportunidades de mejora que ofrece el Big Data son reales en todas las empresas, pero  su complejidad y necesidades cambiarán en función de su tamaño ―y del tamaño de sus datos― y de cómo gestionen la protección, posesión y anonimización de la información.

¿Que datos estás dispuesto a mantener online, ceder para su uso o proteger al máximo?

Los términos Big Data e Internet de las cosas (IoT) implican centros de datos, actividad en las redes sociales, aplicaciones en la nube, sensores y dispositivos móviles, datos de actividades profesionales, datos bancarios, usuarios y contraseñas para programas y aplicaciones digitales, listados de clientes y proveedores… Los dispositivos conectados o datos almacenados en la red son susceptibles de ser atacados en todo momento y es que la seguridad absoluta en informática no existe..

El valor de estos datos personales es cada vez mayor y cae cada vez en menos empresas, cuyas políticas de gestión de datos difieren. El acceso a más información del internauta debería conllevar, que las empresas asumieran legalmente una mayor responsabilidad, aseguraran que realizan un uso responsable de los datos y respetaran los derechos que los dueños de los datos tienen sobre ellos.

LEGAL

Big Data y protección de datos personales son ya dos conceptos que van unidos, puesto que para garantizar que el primero no afecta a los derechos y libertades de los ciudadanos, es necesario aplicar los principios y reglas recogidos tanto el RGPD como en la LOPDGDD (Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales)

La Ley Española recoge el derecho fundamental a la protección de datos personales: todas las personas tienen la potestad de control sobre el uso que se hace de sus datos. La LOPD obliga a todas las personas, empresas y organismos, tanto privados como públicos, que dispongan de datos de carácter personal a cumplir una serie de requisitos y aplicar determinadas medidas de seguridad en función del tipo de datos que posean, su origen, características del tratamiento, tipo de instalaciones y soporte en los que se almacenen, etc.

En caso de no cumplir con estas medidas de seguridad de datos, el riego de sufrir un ataque es elevado y estos datos que debían ser confidenciales podrían quedar expuestos públicamente. Frente a este escenario y según la legislación española, se podrían aplicar sanciones de hasta 100.000 euros por no haber aplicado unas medidas de seguridad de datos adecuadas.

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