Big data, IA y criptomonedas: el trío perfecto. // María Aparicio García // CI-2


Está claro: las criptomonedas ya dominan el mundo. Pero… ahora que tenemos claro qué son, cómo funcionan, y que un 12% de españoles posee algún que otro coin, ahondemos un poco más en cómo funciona el combo explosivo entre IA, la ciencia de datos y las cryptocurrencies.

Las flaquezas de las blockchains

No hace tanto desde que comenzó la fiebre del Bitcoin y depositamos confianza dentro de las nuevas tecnologías. El minado era algo posible desde nuestros propios hogares hace unos años, y algo a lo que definitivamente pudimos sacarle partido. Pero, como toda tecnología, hemos atendido al espectáculo de cómo se creaban las primeras “granjas” de minado: empresas dedicadas a invertir todo su capital en generar nuevas criptomonedas.

Paralelamente, grupos de jóvenes (y no tan jóvenes) emprendían nuevos proyectos, creando nuevas monedas, todas con diferentes características y fines. ¿Problemas? Un rango de mercado limitado, la falta de liquidez,… Una desalentadora mayoría de estos proyectos fracasan, ante un panorama que fluctúa a la velocidad de la luz y en el que reinan las 3 criptomonedas más populares, transformando al resto en efímeras. Con ellas, muere también el dinero invertido de miles de personas. Esto mismo, el descontrol es una de las varias problemáticas que ha llegado para quedarse… ¿o no?

La IA y el Big Data: los salvavidas de la nueva economía

Ahora imaginemos esto: préstamos, bancos, corredores, carteras, intereses… todo lo que ya viene aprendido y establecido en las economías tradicionales, métodos que conocemos, sabemos que funcionan y llevan años siendo perfeccionados a cada generación, aplicados al Bitcoin, Ethereum, Litecoin,… bueno, a las 4.000 divisas existentes en 2021. Aquí es dónde llega para quedarse nuestra querida amiga y aliada: la inteligencia artificial.

El papel que toma la IA en la ecuación es crucial: analizar oportunidades y amenazas, sugerir inversiones, analizar el entorno para perfeccionar los ya existentes sistemas de préstamos y encontrar las mejores formas de pagar tarifas mínimas en las transacciones.

Los sistemas de criptomonedas funcionan como un gran libro en blanco en el que se escriben operaciones constantemente: las bases de datos. Todas estas operaciones quedan registradas, eso sí, de forma anónima. Aquí es donde entra en juego el Big Data: toda la información extraída de los “criptomercados” se encuentra en un río del que, definitivamente, podemos extraer pepitas de oro. Para ello, se crea el cóctel explosivo de la IA analizando miles de millones de números, a la vez que aprende de ella misma y de los nuevos movimientos para reescribir sus mecanismos y superarse a cada segundo, agilizando el proceso y convirtiendo un entorno nuevo en maduro, estable y fiable, además de accesible para todos y en constante evolución.

Una conclusión rápida, pero no más que el avance de las Blockchain

Las nuevas tecnologías hacen evolucionar a las nuevas tecnologías. Por separado, son ideas increíbles pero, como cualquier campo, con problemas a resolver y procesos a mejorar.

Las economías actuales, como ya he mencionado antes, se encuentran supeditadas a un conjunto de reglas preestablecidas, bancos con sistemas calcados y que, además, no muestran intención de querer reinventarse. Esta es la oportunidad perfecta para utilizar lo anterior como lección y como base, pero implementar un análisis milimetrado del mínimo movimiento, fallo, victoria o fracaso, de los nuevos proyectos en el universo de las criptomonedas mediante la tecnología de la información. Podemos afirmar sin ninguna duda que conseguiremos crear un sistema más seguro, estable y predecible que la economía FIAT, aquella regida por una autoridad. Agarrémonos, que vienen curvas.

María Aparicio García. Comercio Internacional 2, semipresencial.

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